Haz el amor, no la guerra

Haz el amor, no la guerra

Todos hemos escuchado alguna vez historias conmovedoras de hombres y mujeres que a través de la resistencia civil pacífica y la no violencia han obtenido importantes triunfos que se traducen en grandes logros de la humanidad.

¿Quién no ha oído sobre Mahatma Gandhi y sus huelgas de hambre para detener la violencia entre India y Pakistán?, ¿o sobre Martin Luther King y su lucha pro-derechos civiles en Estados Unidos? Su ejemplo ha sido inspiración para millones de personas, que han visto en ellos el arquetipo  preciso para la consecución de sus objetivos de manera pacífica.

Sin embargo, esta clase de protestas ya las había imaginado un hombre, un gran dramaturgo de la Grecia clásica. Su nombre era Aristófanes, comediógrafo griego quien vivió durante la Guerra del Peloponeso en donde su pueblo enfrentó a Esparta, por lo que dedicó gran parte de su obra a criticar y oponerse completamente a esta disputa.

En sus obras Los arcanienses (425 a.c.), La paz (421 a.c.) y Lisístrata (411 a.c.) se manifestó contundentemente en contra de los conflictos bélicos sostenidos por Atenas, y defendió las soluciones pacíficas contra los demagogos que impulsaban al pueblo a la guerra. Es en la comedia Lisístrata donde Aristófanes plasma una muy peculiar interpretación de resistencia no violenta: Una huelga sexual.

En la comedia de Aristófanes, Lisístrata es una mujer ateniense quien, preocupada por el porvenir del pueblo griego y el de su esposo, decide convocar a un grupo de mujeres de diferentes partes de Grecia para hacerles saber la forma en la que se dará fin a la Guerra del Peloponeso: Ella propone la abstinencia sexual de las mujeres griegas, hasta no poner fin al conflicto bélico con Esparta. De momento las mujeres se escandalizan, pero al transcurrir el tiempo éstas aceptan y pactan un juramento en el que se comprometían a seducir a sus maridos, sin permitirles tener relaciones sexuales con ellas. Finalmente, los atenienses firman acuerdos de paz con el pueblo espartano, poniendo así fin a la guerra.

El legado de Lisístrata persiste hasta nuestros días, pues es común escuchar historias de mujeres que han utilizado esta clase de resistencia pacífica, ahora llamada “huelga de piernas cruzadas”, para lograr alcanzar objetivos tanto políticos como sociales. Te presentamos algunos ejemplos:

  • La activista Leymah Gbowee de Liberia condecorada con el Premio Nobel de la Paz, organizó una huelga de piernas cruzadas para forzar a los hombres a deponer las armas en su país, ya que en más de una década vivió dos guerras civiles (1989-1996 y 1999-2003) que causaron la muerte de aproximadamente 200 mil personas.
  • En Colombia, en el departamento de Pereira, las esposas de los pandilleros se unieron y decidieron que no tendrían más relaciones sexuales con sus parejas hasta que éstos dejaran las armas, debido al alto índice de violencia que se vive en dicha localidad. Una de las manifestantes declaró: “Ésta es nuestra manera de decirles a nuestros esposos que no queremos quedar viudas y que nuestros hijos no merecen crecer sin un padre al lado”.
  • En Madrid, España, la mayor asociación gremial de scort (damas de compañía) anunció una huelga total e indefinida de prestaciones sexuales a los empleados de la banca. La huelga de piernas cruzadas buscaba exigir a la banca que cumpliera su responsabilidad con la sociedad, y que permitiera otorgar créditos para las Pymes y los trabajadores independientes. Según la organización de prostitutas, al tratar de evitar esta discriminación”, hubo clientes que intentaron hacerse pasar por ingenieros o arquitectos.

La idea de aquel dramaturgo griego aún persiste, y con mucha más fuerza. El personaje de Lisístrata actualmente representa la voz de miles de mujeres, quienes ven en esta forma de resistencia pacífica una enorme oportunidad para manifestar su inconformidad ante la presencia de conflictos armados y problemáticas sociales, sin la necesidad de derramar sangre.

Desde su tiempo de vida, Aristófanes nos propuso con Lisístrata una idea que obedece al más puro instinto de conservación de nuestra especie, bajo una simple premisa: “Haz el amor, no la guerra”.

¡Compártelo!

Haz el amor, no la guerra SubscríRSS feed. Tweeter StumbleUpon Reddit Digg esto! Marcador en Delicious Comparte en Facebook

Deja una respuesta

*

*

Su dirección de e-mail no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *